lunes 31 de agosto de 2009

Llamaradas, Ron Howard, 1991



Vale, la película, como otras de este blog, es una basura, lo mejor que se puede sacar de ella es la atracción homónima del parque temático Universal, pero es que me venía a huevo.

Tras unos meses de descanso obligado por lesiones varias, el Globero vuelve a coger la bici.
Decidimos comprobar los estragos causados por el incendio de este verano en Collado Mediano.
En fin, qué vamos a aportar que no se haya dicho ya (aspecto desolador, pena, mucha pena...)
Según la rumorología local (y algún medio de comunicación) el incendio fue provocado. Desde la página web del ayuntamiento, se desmiente este extremo. Curiosa la relación del gobierno municipal con el fuego http://www.youtube.com/watch?v=FZd8s2QsVuI
Subimos el Cerro del Castillo y el Cerro del Telégrafo. En los viejos tiempos, cuando estábamos en forma, esta rutilla nos servía para estirar las piernas. Hoy se me ha hecho bastante más dura. Bueno, poco a poco.

lunes 1 de junio de 2009

El Otro Lado de la Cama, Emilio Martínez-Lázaro, 2002

Volvemos a La Barranca, pero esta vez por la otra vertiente.
Salimos de Collado Mediano y atravesamos Los Molinos y Cercedilla. Qué bonitos los pueblos serranos engalanados de publicidad electoral, esas caras de Photoshop que nos saludan a nuestro paso. Además de los habituales, un cartel nuevo. Adivina, adivinanza. Un partido que presume de ser diferente a los demás, y lo es porque no presume de programa (no lo tiene, excepción hecha de vaguedades nacionalistas); un partido que se queja de no tener apoyo en los medios, aunque algunos de los más influyentes no dudan en pedir el voto para ellos (El Mundo, La COPE...); un partido que dice no contar con el presupuesto del resto, aunque manda la publicidad electoral a los domicilios en un lujoso pack retractilado; un partido que asegura trabajar por la igualdad de todos los españoles, aunque su flamante lideresa pasó años en el Parlamento Europeo defendiendo que los plenos acabaran los jueves por la mañana para poder volver antes a casa; un partido que da la cara, aunque no se le recuerda ninguna iniciativa digna de ese nombre en las materias importantes de verdad (economía, paro, laicismo), excepto, últimamente, la petición de reabrir el sumario del 11-M. ¿Cuál será?
Ya en Cercedilla, comenzamos a subir el Camino del Calvario. Nos encontramos un grupeto que acaban de sacar las bicis de los coches, mientras nosotros ya llevamos 12 kilómetros, no muy exigentes, pero 12 kilómetros de sierra, lo cual no obsta para que Chemabtt les coja rueda. El grupeto es bueno, e incluye a una fémina especialmente bien dotada para la escalada. Yo regulo y les dejo ir.
Cuando llego a la bifurcación que lleva, por un lado al Ventorrillo (nuestro camino), y por otro hacia la estación de Navacerrada (el suyo), me encuentro a Chemabtt desfondado. Ay, esas alegrías de juveniles.
Bajamos un tramo de carretera, y cogemos las ascensión a la Barranca. Por este lado, la subida es más suave. Sólo destaca el último kilómetro y medio, un par de duras rampas con el piso de piedra suelta. Lo encaramos y..., otra vez hago cumbre en solitario. Joder, cómo estoy.
Bajamos, cruzándonos con muchos bikers en pleno sufrimiento (y alguno que no llegará sobre la bici), y cogemos el camino del pantano de Navacerrada.
Un último calentón, en El Realejo del Roble, para llegar sudado a casa.
35 Kilómetros que he disfrutado mucho. Con la llegada del calor, me transformo

lunes 4 de mayo de 2009

Volver a empezar, José Luis Garci, 1982

El Globero ha vuelto. Y vuelve donde lo dejó.
Ha sido un invierno duro. Las condiciones meteorológicas han sido adversas, por lo que nos ha sido imposible coger un pico de forma aceptable. Así que no hemos podido participar en ninguna marcha ni carrera (de hecho, la de Valdemorillo fue suspendida). Hemos salido a dar pequeños paseos, en alguna ruta nos hemos tenido que dar la vuelta por la nieve..., en fin, un desastre.
Pero con el buen tiempo volvemos.
La Barranca, cómo no.
Volvemos a la ruta mil veces hecha. Volvemos a subir con cadencia, como siempre, a la espera de los dos últimos, y duros, kilómetros. Dudamos de nuestra forma. Yo me he pasado unos días por el gimnasio, por lo que preveo estar un poco mejor que Chemabtt.
Me conjuro para, esta vez sí, no perder rueda. Bajamos el plato, subimos al piñón más grande. Sufro, sí, pero bastante a gusto.
Y entonces, a falta de doscientos metros, Chemabtt se abre un poco, oigo su cadena bajando por las coronas, sube el ritmo, casi me suelta, aprieto los dientes, subo al plato mediano, me pongo de pie, le paso, no quiero mirar para atrás, pero miro, lo tengo a rueda, bajo otro piñón, cincuenta metros, vuelvo a mirar, !le he soltado!, corono, muerto, sin aire, con el pulsómetro loco.
Nos hemos picado como dos niñatos, pero lo hemos pasado bomba (sobre todo yo)
Da gusto volver así.

lunes 17 de noviembre de 2008

Más dura será la caída, Mark Robson, 1956

El Globero es honrado y sabe encajar las derrotas.
El domingo, 16 de Noviembre de 2008, a eso de las 10:15, coronando las últimas y duras rampas de La Barranca, Chemabtt infligió un severo castigo a El Globero. Poniendo una marcheta un poco más exigente, dejó de rueda a su compañero de ruta, y si la subida hubiera sido más larga, las diferencias podrían haber rayado el escándalo. Para El Globero, La Barranca es lo que a Julián Gorospe el puerto de Serranillos.
Hay excusas, pero El Globero no quiere usarlas como otros. Un constipado de campeonato, que convirtió mi nariz en una especie de grifo de Blandiblú, no me dejaba respirar. Para colmo de males, una piedrecilla atascó el desviador del plato. Pero he dicho que no las voy usar. Reconozco mi derrota y punto. Soy así, casi un santo, me podrían poner una placa en el Congreso de los Diputados. Por cierto, dada la situación de la economía, que incide directamente en el sector del automóvil, propongo sustituir la placa de Sor Maravillas por la de Sor Citroen. Así, Bono puede colaborar, desde un punto de vista teologal, con la recuperación.
No hay Bono bueno. El otro, el de U2, otro santo, está tan inmerso en sus campañas de caridad a lo largo y ancho del orbe, que no ha tenido tiempo de cambiar su residencia fiscal a Irlanda. Es más caritativo pagar (¿?) en Luxemburgo.
La frase de la semana. Pronunciada por Juan Carlos Rodríguez Ibarra en la Sexta. Preguntado por los posibles sustitutos de Mariano Rajoy en el PP, contesta: "Hay muchos. Gallardón, Rato, Esperanza, Camps. Pero el más moderno del PP es Fraga".
Juan Carlos, casi nunca estoy de acuerdo contigo, pero eres un crack.
30 kilómetros a 12 por hora. Dolor de piernas. Moral baja. Ya vendrán tiempos mejores...

lunes 10 de noviembre de 2008

La vida de Brian, Monty Python, 1979

El Hayedo de la Tejera Negra. Nueva excursión. Nuevo y deslumbrante paisaje.



Salimos de El Muyo, un pueblecito situado a 16 kilómetros de Riaza. Para mí, estos tres primeros kilómetros son los más duros de la ruta. En ciclismo, el término pestoso sirve para casi cualquier cosa. En este caso, el terreno es pestoso porque es un sí y un no, un subo poco pero mira que jode, parece que ando pero no me muevo, bajo un piñón y lo subo cuatro metros después. Vamos, que sufres como un perro pero no haces nada.


Jueves 6 de Noviembre. Tertulia de Hora 25, en la Cadena SER. Uno de los tertulianos, Juan Carlos Jiménez, se empeña en decir que Obama no ha hecho nada. El resto de contertulios, estupefactos, intentan que entre en razón. La secuencia se desarrolla más o menos así:





Contertulio 1: Ha movilizado a muchísima gente.


JCJ: Sí, de acuerdo, pero aparte de eso, ¿qué?


Contertulio 2: Ha desarrollado una campaña totalmente nueva basada en Internet.


JCJ: Sí, de acuerdo, pero aparte de eso, ¿qué?


Contertulio 3: Ha traído un soplo de esperanza.


JCJ: Sí, de acuerdo, pero aparte de eso, ¿qué?


Presentador: No olvidemos que se ha convertido en el primer presidente negro de la historia.


JCJ: Sí, de acuerdo, pero aparte de eso, ¿qué?





Esto me recuerda, inevitablemente, a la magnífica secuencia de La Vida de Brian que podemos titular ¿Qué han hecho los romanos por nosotros? http://www.youtube.com/watch?v=kOJZOaTihqY



En fin, después de no haber hecho nada, coronamos el Collado de Puerto Infante y comenzamos a bajar. Aquí nos encontramos este paisaje fantasmagórico





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Sí, es precioso.



Como viene siendo habitual, nos perdemos y regalamos a nuestras piernas 6 kilómetros de más. Estamos valorando la posibilidad de contratar sherpas en cada una de nuestras rutas. Por un lado, nos servirían de guías y, por otro, podrían cargar con las barritas energéticas y el bidón de Aquarius.



Subsanado el entuerto, bajamos, por una trialera complicadilla, hasta el parking del hayedo, vadeando el río. En este punto, comprobamos con desazón que mi hermano ha roto la maneta del freno delantero. No será una complicación insalvable (peor hubiera sido el trasero)



Subimos por una pista infestada de coches y autobuses. Al llegar arriba, doblamos, casi en dirección contraria, por un camino que, por la ladera del monte, nos llevará de nuevo al Collado de Puerto Infante. Es una subida tendida, preciosa, en la que conviene castigarse un poco bajando piñones. Aquí me encuentro de maravilla. Como en ocasiones precedentes, dejo de rueda a Chemabtt (su venganza será terrible)

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Una vez alcanzada la cima, descenso vertiginoso hasta El Muyo.



Magnífica ruta, muy recomendable, y más si te responden las fuerzas. Al final, 40 kilómetros a doce por hora (una media un poco baja, pero es que la primera hora ha sido lamentable)



La frase de la semana, al socaire de las elecciones norteamericanas, pronunciada por la periodista Pilar Cernuda en Onda Cero: "Nacionalista de su propio país". Esta aportación epistemológica a la ciencia política actual, me viene muy bien para remarcar que hemos estado cruzando, durante el transcurso de la ruta, de Soria a Guadalajara, de Castilla León a Castilla La Mancha, y que no hemos notado nada, ninguna raya, ninguna trinchera, ningún cambio religioso y/o social. Será por la bici.



domingo 26 de octubre de 2008

Río Lobo, Howard Hawks, 1970

Espectacular ruta por el cañón del Río Lobos. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que es la mejor ruta que he hecho (veremos qué piensa chemabtt). Me llena de orgullo y satisfacción poder decir que he llevado a mi hermano con el gancho durante todo el camino (subiendo, bajando y llaneando). ¿Será flor de un día? ¿Recuperará sensaciones y le volveré a ver escaparse grácil a poco que se empine la ruta? La respuesta en capítulos posteriores.


El cañón del Río Lobos es de una belleza deslumbrante. Además, cuenta con todos los requisitos que hacen del mountain bike lo que es: senderos estrechos, cambio constante de firme, contacto con la naturaleza, velocidad, sufrimiento...Quizás le falte un poquito de desnivel, pero se compensa con la dureza técnica que, ésta sí, es muy alta.

Quedamos a las 6:30 de la mañana, aprovechando el cambio horario, para desplazarnos en coche hasta Ucero (2 horas de trayecto). Salimos desde un parking situado a la entrada del cañón, al lado de un restaurante en el que, a la vuelta, degustaremos una tortilla con pimientos de alto nivel (muy recomendable). A esa hora, las 8:30 aproximadamente, los termómetros marcan 2 grados y, aunque ha salido el sol, el camino discurre por zonas de umbría: en fin, que al principio pasamos bastante frío.

Tres kilómetros después, nos encontramos con la ermita de San Bartolomé. Esta ermita es de estilo románico y de origen templario. Los templarios amasaron una gran fortuna con la excusa de la cruzada en Oriente Medio. Creo que la traducción inglesa de Templario es Halliburton.


Nuestras bicis apoyadas en los muros de la ermita

Tras el deleite cultural, nos sumergimos de lleno en la ruta. El camino va de un lado a otro del cañón, vadeando el río en, al menos, seis ocasiones. La dificultad mayor que nos encontramos son los tramos con piedra suelta. Aún así, logramos mantener una velocidad alta.

Unos diez kilómetros después, cruzamos la carretera a la altura del puente de los Siete Ojos, para afrontar la última parte del cañón. Es aquí donde disfruto de lo lindo. Exceptuando un par de tramos en los que tenemos que echar pie a tierra, el camino es un sinuoso ir y venir de subidas y bajadas, por un sendero en el que cabe la rueda y poco más. Qué subidón ir a 20 por hora, apoyando los hombros contra los troncos de los árboles que jalonan ambos lados la travesía.


Llegamos a Hontoria del Pinar. Reponemos fuerzas y continuamos. Cada vez me encuentro mejor. Afronto una subida tendida con un ritmo endiablado.

Más adelante, volvemos a sumergirnos en la umbría. Los árboles no dejan ver el bosque. Me acuerdo, en ese momento, del emocionante discurso de Ingrid Betancourt al recibir el premio Príncipe de Asturias. Cómo tiene que ser pasar seis años sin ver el cielo. Me acuerdo, también, de la tertulia del viernes noche en la cadena de radio de la conferencia episcopal, en la que critican sin piedad a la colombiana e, incluso, se mofan de ella (tantos años de secuestro le han nublado la razón) ¿Qué Biblia han leído estos tíos? A este paso, vamos a tener que empezar a enseñar la catequesis los ateos.

Llegamos otra vez al cañón a la altura de la ermita. La zona está atestada de domingueros. No es de extrañar. Breve parada y vuelta al punto de partida.

Finalmente, hemos hecho 51 kilómetros a 15 por hora. Está muy bien, teniendo en cuenta los problemas de orientación de mi hermano con el GPS. O es falta de experiencia o es no haber hecho la mili. Así que, capitán, mande firmes, viva Guatemala y qué grande ha estado hoy El Globero.




Éste es mi hermano. Lo siento chaval, otra vez será

miércoles 8 de octubre de 2008

Los Otros, Alejandro Amenábar, 2002

Domingo 5 de Octubre. Un buen día para subir a La Barranca, que hace mucho que no vamos.

Es una ruta que me encanta, aunque tiene alguna parte pestosilla, y además está al lado de casa.

Buena mañana, pero algo fría.

Antes de salir, me dio cuenta de que el pulsómetro se ha quedado sin pilas. Voy a tener que fiarme de las famosas sensaciones. ¿Qué son las sensaciones?Las sensaciones son cuestión de fe, como la Santísima Trinidad o los reportajes del programa de Iker Jiménez. Nadie las ha visto, ni nadie las verá, pero existen. Las sensaciones se sienten, pero no se sienten coño, no, se sienten de sentir. Cuando en un funeral dices lo siento mucho, ¿estás teniendo malas sensaciones? Son importantes, pero no definitivas. Por ejemplo, Alejandro Valverde suele tener buenas sensaciones, pero el coeficiente intelectual también influye.

Subimos, como siempre, al monte de Collado, pasamos por el Realejo del Roble y, por un senda que bordea el pantano de Navacerrada, llegamos al camino que lleva al parking del área recreativa. Este camino es la parte más pestosa. No sé qué porcentaje tiene, pero es de ésos que parece que no subes nada y llegas al final reventado.

El parking, lleno de gente, repleto, nunca lo habíamos visto así. Muchos y muchas senderistas. Enonces, le da a uno un instante, efímero, de felicidad, de reconciliación con el género humano, viendo a familias enteras pasear por el monte, gente normal, como yo y los míos. Este momento de cursi debilidad se me pasa enseguida cuando pienso en Los Otros.

Los Otros son la gente que no es normal. Por ejemplo, los que hablan de la crisis sin padecerla. Políticos y periodistas, con el sueldo asegurado, hablan sin parar, llenan horas de tertulias de radio y televisión, páginas de periódicos, con sus estupideces. Yo ya sólo oigo Radio Marca. Es infame tener que soportar este huracán de vacuidad, ignorancia e imbecilidad. Habla de la crisis hasta Carmen Gurruchaga. ¿Cuántos de los que se pasan el día hablando de economía serían capaces de interpretar correctamente un balance?

La subida es preciosa y no muy dura hasta los dos últimos kilómetros. Aquí, hay que poner el plato pequeño y sufrir. Sorprendentemente, me encuentro muy bien, tengo muy buenas sensaciones. Le cojo la rueda a mi hermano sin problema. Cuando faltan 500 metros para coronar, se pica como un juvenil y pone un ritmo endiablado. Vuelvo a equivocarme (en esta subida, siempre creo que queda más de lo que realmente queda) y regulo para no llegar petado, pero no quedaba nada (qué rabia, le podía haber aguantado)

En la cima, nos encontramos con un grupo de maratonianos de montaña. Uno de ellos, pronuncia la frase de la semana: me voy a comer corderos envueltos en cochinillos.

Rápida bajada. En el llano, como siempre, llevo a mi hermano reventado con el plato grande. Si es que debería haber nacido en Holanda.

(En Los Otros, al final es que estaban muertos)

http://www.chemabtt.blogspot.com/, escribe algo, macho, que estás un poco vago.